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Los Juegos Sensoriales en los Niños

Por: Telma Veronica Abanto Aguilar

Psicóloga infantil

ReCreAndo Asesoría e Intervención Psicológica


“Los niños de hoy ya no juegan como los de antes”, “ahora los niños andan inmersos en la tecnología”, “cada vez hay más niños con problemas de atención”, ¿te suena familiar estas frases?


Todos hemos escuchado alguna vez estas frases o tal vez otras similares, y sí, todas ellas describen un cambio en la conducta de los niños que se está haciendo evidente en las últimas generaciones.


Los juegos de antaño estaban siempre cargados de tradiciones populares que eran transmitidas de generación en generación, empezando desde los juegos de rimas o praxias como los que se jugaba juntando las palmas: “debajo del puente había una serpiente, verdad que sí, tilín tilín, verdad que no, tolón, tolón”, o tal vez un juego de hacer figuras con un simple pedazo de lana enlazando ambas manos, ¿recuerdan? Y qué decir de otros juegos donde se entrenaba todas las habilidades motrices de manejo del cuerpo y espacio como el juego de saltar liga, kiwi, las escondidas, etc., o los juegos clásicos de roles en los que se conseguía elementos de la naturaleza, tales como hojas de plantas, flores, palitos, arena, piedritas y se organizaban juegos como la cocinita, el restaurante, la tiendita, etc.


El boom expansivo de la tecnología ha desfasado todo un repertorio de juegos en los que la creatividad, la imaginación, la fantasía y el simbolismo eran los pilares de la actividad lúdica del niño y se convertía en el escenario propicio de un ensayo constante de todas sus habilidades. Tal como describe Decroly (2002), un gran estudioso del juego y aprendizaje, el juego sensorial permite al niño aislar, discriminar, apropiarse y transformar ciertos elementos de su entorno vital. Estos juegos con su propio cuerpo, elementos de la naturaleza o de su entorno cotidiano, permiten al niño organizar sus funciones cognitivas y dentro de ella, una tan importante como lo es la atención concentración.


Frente a ello, podemos poner manos a la acción para desarrollar en casa con nuestros niños algunos juegos con elementos cotidianos que les permitirán explorar y estructurar mayores posibilidades de activar su forma de relacionarse con el acto tan importante de jugar.


- Juegos con texturas y semillas. En una bandeja o recipiente grande para manipular libremente elementos como harina, sémola, arroz, menestras, etc., eligiendo un tipo de textura para cada momento de juego, pueden incluir envases, botellas pequeñas, cucharitas, colador, embudo, etc. Se puede también dibujar, con los dedos sobre la bandeja, diferentes formas como figuras geométricas o letras para los niños más grandes, tal como dibujamos nuestro nombre en la arena mojada cuando vamos a la playa.


- Juegos de sensación en los pies. En una bandeja se coloca superficies diferentes como algodón, bolitas de papel, retazos de cartón corrugado, arroz, esponja, etc. Se coloca una superficie por bandeja y permite percibir sensaciones diferentes en la planta de los pies, es una sensación muy particular.


- Pintura con témpera. Utilizando las manos, dedos, pies o diferentes elementos como hojas de plantas, rodajas de vegetales, palitos de madera, etc. Se puede utilizar témpera sola o mezclada con un poco de crema, espuma de afeitar o goma para lograr una sensación más pegajosa.


- La caja sorpresa. Esconder en una caja de cartón un elemento (por ejemplo, una cuchara, una papa, un cepillo de dientes, etc.) que el niño no haya podido ver y cerrar la caja. Por dos pequeños agujeros, el niño debe introducir las manos y sin ver debe adivinar de qué objeto se trata. Con niños más grandes se puede realizar una versión similar del juego vendándoles los ojos y ya no es necesario utilizar la caja.


- Juegos con plastilina o masa casera. Moldear diferentes formas o transformar la masa utilizando palitos de madera o cucharas pequeñas. Si no cuentas con plastilina puedes fabricar una masa casera de harina agua y un poco de tempera del color preferido.


- El juego del espejo. El adulto se para frente al niño y debe hacer una serie de movimientos y el niño debe imitar cada movimiento como si fuera su reflejo en el espejo.


Finalmente te invito a recrear un juego que jugaste cuando eras niña y que lo puedes compartir con tu niño o niña, evocando la tradición familiar y haciéndolo participe de ella.





Referencia bibliográfica

Lleixa, T. (2017). Juegos Sensoriales y de Conocimiento Corporal. Paidotribo. Barcelona

Decroly, O. (2002). El Juego Educativo. Morata. Madrid.



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